A la mañana siguiente, cuando Isabela llegó al trabajo, encontró a Emerson de pie frente a la puerta de su oficina, sosteniendo una taza de café.
Isabela dio unos pasos hacia atrás, miró la placa de la puerta y confirmó que era la oficina de la directora. Empujó la puerta y tomó asiento.
—¿Ocurre algo?
Emerson entró justo detrás de ella con el café en la mano.
—Directora, casi he terminado el trabajo del equipo de investigación. ¿Tiene alguna otra instrucción?
Lo primero que pensó Isabela fue qu