Al entrar en el recinto, Maison fue colocado en el primer puesto, mientras que Lisa y su grupo quedaron en el centro.
Para garantizar la viabilidad de este proyecto, toda la empresa de Lisa había recortado gastos y apostado todo por él.
La subasta comenzó y los representantes de las empresas fueron levantando sus paletas sin cesar, haciendo que el precio se disparara hasta alcanzar los diez mil millones en apenas unos minutos.
Isabela suspiró internamente: ¡Mil millones! Jamás ganaría mil millo