POV de Hugo
El viento nocturno golpeaba las ventanas como algo impaciente por atravesar los límites.
Reconocía esas señales.
Rivens estaba despertando.
Clara seguía frente a mí, el rostro tenso pero los ojos —Dios, esos ojos— llenos de determinación.
No tenía miedo. Ni un poco.
Y eso era lo que más me aterraba.
—Vete —dije despacio.
—No.
—Clara, no—
—Basta, Hugo. No voy a dejarte.
Cerré los ojos un instante, intentando calmar un corazón que ya no me pertenecía del todo.
Rivens susurró dentro de