POV de Clara
La mansión estaba cerrada por todos lados, pero, aun así, no podía evitar sentir que algo me esperaba afuera... o quizá, dentro de mí misma.
Hugo estaba frente a la chimenea, en silencio, observando el fuego como alguien que sopesa su propio pecado y su destino.
Lyra se había marchado hacía apenas unos minutos, dejándonos solos en esa sala enorme, demasiado vacía para dos personas.
—¿Estás seguro de que esta es la única manera? —pregunté al fin.
No se giró. —No.
—¿Y aun así lo hará