POV de Clara
Aquí no existe el tiempo.
No hay cielo, no hay tierra. Solo reflejos de luz: infinitos, incoloros.
Despierto entre los fragmentos del mundo, viendo pedazos de mí misma flotando en el aire.
Cada trozo refleja mi rostro, pero con emociones distintas: ira, tristeza, vacío, alegría… y culpa.
«Estás al borde, Clara», dice esa voz otra vez, profunda pero suave. «Ya cumpliste tu parte. El mundo está a salvo. Es hora de descansar.»
Miro hacia el origen, pero no hay forma. Solo un destello,