POV de Hugo
—Rivens, cállate.
Contuve la respiración, mirando el reflejo del lobo plateado moviéndose dentro de mis propios ojos.
Estaba inquieto; cada vez que el nombre de Clara se pronunciaba, se volvía salvaje.
Pero esta noche ni siquiera podía culparlo.
El cielo estaba cubierto, el aire se sentía pesado, como si el mundo contuviera el aliento.
Las señales de la llegada del Consejo.
Me quedé de pie en el balcón de la mansión, observando la ciudad a lo lejos. Las luces titilaban como estrella