Capítulo 11

La espalda le dolía de una manera infernal, sentía que con un simple movimiento podría romperse la columna. Su cabeza dolía demasiado y sentía frío, no entendía cómo Isaac había aguantado casi tres semanas en aquella celda, era horrible e insoportable.

—Tranquilo, vas a acostumbrarte.

Isaac suspiró mientras apoyaba su espalda en la pared y se abrazaba a sí mismo con mucha fuerza intentando proveerse calor.

—Desearía no tener que hacerlo, pero al parecer no me queda otra.

Un ruido se oyó y ambos
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Amelia Herrera...️............
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