—Tienes que ganar, Connor, ¿así pretendes hacerlo?
—Hago mi esfuerzo, Harold.
El castaño se encontraba junto a su mejor amigo en el jardín, estaban entrenando a C.M, faltaba una semana para que se enfrentara a alguien que su padre iba a elegir para poder definir quién se quedaría con el puesto de jefe de la manada. Connor no tenía en su mente la opción de perder, debía ganar o quizá moriría, C.M se encontraba demasiado débil y mal como para darse el lujo de no ganar o de no ser lo suficientemen