*Un mal presentimiento*
Amalia tenía una semana de haber dado a luz a su bebé y Dylan estaba dispuesto a hablarle sobre el asunto a su amigo y hacerle algunas preguntas en cuanto llegara a la ciudad.
Mientras en ese mismo momento Dante estaba observando un pago por maternidad y enseguida imaginó que se trataba del nacimiento de su hijo, eso hizo que su corazón saltara.
No se dio a esperar y, de inmediato, con el nombre del hospital hizo una llamada.
—¡Sí, buenos días!
—Buenos días. Me gustaría