39. El plan perfecto.
El tiempo parecía correr en nuestra contra. Samara y yo estábamos tan nerviosas que parecíamos a punto de llorar de frustración. Una sola idea. Solo necesitaba una sola idea para evitar que Jalid se expusiera.
— Oye, Alina ¿y si voy un momento a revisar los alrededores? Ellos no me conocen. No creo que esos tipos me identifiquen como tu amiga.
— No. Ni lo pienses. Eres la persona más cercana a mí, por supuesto que te conocen.
— ¡Algo tenemos que hacer! No podemos quedarnos aquí encerradas. La