El sonido del reloj en la pared resonaba en la sala, marcando el paso del tiempo con su tic-tac monótono. Valeria estaba sentada en una de las sillas de la gran mesa del comedor, que había sido parte del mobiliario familiar durante generaciones. Frente a ella, su madre caminaba de un lado a otro, con una expresión seria, tan sería que parecía que cada palabra que estaba por decir llevaba consigo una carga pesada. Los rayos del sol entraban por las ventanas, creando un contraste de luz y sombra