Punto de vista: Freya
Cuatro meses y el secreto ya no era un secreto, por muy holgadas que fueran las camisas que me dio Zevren. Mi barriga estaba inconfundiblemente redondeada ahora, una pequeña curva pesada que cambió la forma en que caminaba y la forma en que la manada me miraba.
Los susurros en los pasillos habían cambiado, haciéndose más fuertes, como si quisieran que los escuchara.
Todos conocían a Rhydian mientras hablaban de la forma en que se destacaba entre los árboles, esos brillante