Punto de vista: Freya
Mirar fijamente al techo se estaba volviendo aburrido porque cada vez que intentaba moverme un centímetro hacia la izquierda, mi costado ardía como si alguien estuviera apuntando con una cerilla a mi piel. Los puntos tiraron con fuerza contra mi piel.
La puerta se abrió con un clic. Esperaba a Hester, pero era otra persona. Una chica. Tenía una enorme nube de pelo rojo rizado y mantenía los ojos pegados a las tablas del suelo como si contuvieran los secretos del universo.