Pálida y con el estómago revuelto, Isabella seguía pasmada, en shock ante la increíble historia en que le relataba Matilde, con lujo de detalles, la relación clandestina que mantenía con Jacob.
—Él siempre fue tan dulce y atento conmigo, yo... ¡Yo pensé que me amaba! Pero luego me encerró y no me dejó volver a casa.
La sensación de irrealidad ante las palabras de su hija la hicieron tener frío, el corazón se le congelaba.
—Yo logré escaparme y, cuando descubrí que él tenía una relación contigo,