—No pensará… —Se acalambró y sus mejillas adquirieron el color de una doncella en cuanto pensó en lo que se refería, o al menos en lo que ella suponía se estaba refiriendo.
Tenía las piernas temblando y se daba cuenta de que sus manos también estaban inquietas, estaba concentrada en las ideas que había pensado a raíz de eso, tanto que no se percató de el instante en que él se presentaba.
El sonido de una carpeta que era dejada caer y se estampaba sobre la mesa justo delante de ella la fue lo