Herman la había llevado a su casa poco después de haberle expuesto sus planes de llevarla con él a Italia. No le dio derecho a objetar, ni tampoco le permitió tiempo de tardanza, irían solo para que fuera a buscar sus maletas y tras recoger sus cosas saldrían hacia el aeropuerto.
Agnes maldijo su suerte en cuanto bajó del auto de su jefe, el auto elegante, la forma en que ella iba vestida con el mismo atuendo de la noche anterior, además de que su jefe bajó poco después de ella para ponerle una