Eso había pasado solo media hora antes, Agnes estaba inquieta en su cubículo y cada par de minutos estaba observando hacia la puerta de la oficina de su jefe, esperando que la llamara de nuevo para decirle que ya pudo resolverlo y acabar con eso.
—No puedo seguir con esto, debe ser resuelto, así no puedo trabajar —murmuró para sí misma en cuanto suspiró pesado y recargó su espalda de su asiento, para después apoyarse al frente mientras recargaba sus codos del escritorio.
«Por favor una buena