Al rato se encontraba suspirando pesado al estar en su cubículo, característica que ya se le había hecho habitual, sopesando la situación en la que se encontraba.
Había estado un largo rato más hablando con su jefe, todo eso la había dejado agotada, deseaba que ya fuera la hora de irse.
Isa se acercó para verla mientras ella se lamentaba y la miró con curiosidad.
—Te ves como si te hubieran apaleado hace rato.
—Me siento como si me hubieran apaleado hace rato —contestó con voz desgastada y