Martes por la tarde.
—Parece que todo ha bajado —le comentó Isa mientras estaban cerca de su cubículo, Agnes suspiró pesado y guardó lo último en lo que estaba trabajando. Miró hacia los empleados, la atmósfera tensa parecía haber reducido la intensidad.
—Es un alivio por lo menos —afirmó con mejor cara que la que había tenido todo el día—, hablé con algunos, les pedí que ya no me siguieran llamando señora Rodh ni nada por el estilo, solo Agnes y ya. Parece que funcionó.
—Suena a que te hici