Para llegar a hacer lo que esperaba como pensaba hacerlo, necesitaba que ella estuviera dispuesta a colaborar, esa mañana, Herman estaba observando desde su despacho por las persianas plegables de su oficina.
Separó un poco las ranuras entre dos de ellas con los dedos para observar hacia donde estaba trabajando Agnes, estaba encimada en lo que hacía, concentrada como siempre que la veía sin que ella lo notara, podía vigilar a sus empleados de vez en cuando y estos nunca notaban que los veía.