Ares sí ingresó a la recámara, se sentó en esa cama que durante casi dos meses había compartido con Pilar, muy tentado a recostarse, a hundir su rostro en la almohada que usaba Pilar, tratando de guardar su aroma en lo más profundo de su mente, entonces, quizás si por algún milagro, en algún tiempo él renacía, aquel recuerdo permaneciera en él y pudiese buscarla, reescribir esa historia que nunca pudo ser, pero su deseo, fue suprimido por la preocupación, al descubrir que hacía varios minutos q