Preguntó más que escandalizada Miriam, porque no podía creer que una mujer que luciera un rostro tan tierno fuese capaz de cometer adulterio.
—Lo hizo, y la entiendo, en verdad fue mi culpa, le he dedicado tanto tiempo a esta compañía, que me olvide realmente de lo que era importante, fue por eso por lo que pedí una licencia, alegando de que había perdido el embarazo pura y exclusivamente porque ella pensaba abortar, algo que, por supuesto yo no estaba de acuerdo, pero… es su cuerpo, es su deci