Daniel Duarte se quedó paralizado en el hall de la empresa, su mirada fija en la figura de Pilar quien lucía una sonrisa que él jamás le había observado en los años que estuvieron juntos, y todo se debía a que Ares le estaba haciendo entrega de ese niño, ese pequeño ya había sido parido por Pilar, ese que para Daniel era el responsable de su divorcio, aunque en verdad sabía que la culpable de todo era su madre y Clara, y aun así para Daniel el único culpable era ese niño que ahora Pilar cargaba entre sus brazos.
— Les presento a mi hijo, Caleb.
La habitación se quedó en silencio, y Daniel sintió como si el suelo se hubiera abierto bajo sus pies, tanto así que su mente se llenó de pánico, su corazón latiendo a mil por hora. ¿Cómo era posible? ¿Cómo había terminado Pilar siendo la secretaria y ayudante de Ares? Mejor aún, cómo era posible que se viera tan bien, cuando él se había encargado de dejarla absolutamente sin nada, sola y sin un centavo, ¿en qué momento Pilar había llegado a Ar