Ares conducía con gesto concentrado, pero sus ojos no dejaban de observar el entorno, pues ante la información que había recibido la noche anterior, misma que había compartido con el detective Williams, le había dado la orden al bufete de abogados que lo representaba a él y a Pilar, de que ya era tiempo de proceder contra Marta, a sabiendas que solo era cuestión de horas para que Daniel siguiera su madre, a recibir al fin la condena que merecían, mientras Pilar, a su lado, llevaba una mano sobr