Mientras tanto, Daniel regresó a su mansión con una enorme sonrisa en el rostro, y todo se debía al hecho que al llegar al estacionamiento, escuchó varios susurros alzarse tras su espalda, muchos los compadecían, aunque era muchos más los que sentían lástima de Pilar, y eso para Daniel estaba más que bien, jugaría con esos rumores, esos mismos que rozarían los oídos de Pilar, dejaría que la victimizaran una y otra vez, al igual que a él, por supuesto, porque si había alguien malo en toda aquell