—Dijeron que era una obsesión.
Reconoció a Ares casi con vergüenza llevando su mirada a un lado y fue entonces, cuando Pilar giró a verlo, sorprendiéndose de que en aquel rincón, donde Ares estaba mirando, había un gran espejo, uno que la castaña había pasado por alto, porque estaba demasiado concentrada tratándose de reconocer en esas fotografías, porque Pilar podía apostar su vida que, la castaña que estaba en esas fotografías, cargaba tanta tristeza y desdicha en la mirada, que en verdad no