Luego de aquella pequeña conversación, Pilar y Ares no se tuvieron que mover mucho, pues a ellos llegó una pareja, una que torpemente Pilar pensó, que la que pertenecía a la familia Zabet Ángel era la regordeta mujer de cabello negro y piel pálida, que caminaba con una sensualidad única entre los presentes, aunque pronto comprendió que quien realmente pertenecía a la familia, era el hombre corpulento y musculoso, que caminaba a su lado como si fuese su sombra, y eso no lo supo porque Ares se lo