Despierto, aturdida, con un fuerte dolor de cabeza, toco mi vientre, pensando en que hace tan solo unos meses estaba embarazada, y ahora ya no. No recuerdo nada de mi hijo, pero me duele el alma, y eso me hace tener más ganas de descubrir la verdad, y escapar de este lugar.
—¡Ya despertaste! —Dice mi padre, apenas entra a mi habitación.
No entiendo cómo puede ser tan descarado, de hablarme como si nada.
—Ava, cariño. Ahora entiendes, que yo, solamente quería cuidarte.
—¿De qué habl