—Muy bien. Entonces te ayudaré. Iré a la gala, aunque mi padre no quiera, y haré lo posible por qué puedas escapar.
—No tienes que hacerlo, ya es suficiente con los pasajes de Avión. No quiero meterte en problemas con nuestros padres.
—¡Nada de eso!, yo siempre seré tu aliada. ¿Qué es lo peor que podrían hacerme?, ¿exiliarme de nuevo a Londres? ¡Ojalá! Además, tal vez, tú no te acuerdas, pero yo si, y quiero recordar viejos tiempos.
—Te lo pagaré de alguna manera. ¡Te lo prometo!