—¿Damián?, ¿de verdad eres tú?
—Ava, te he buscado por todas partes desde que regresé. No puedo creer que mi padre me mintiera acerca de tu paradero.
—¿De qué hablas?
—El muy canalla, me juró que te habías escapado con un hombre, y que al igual que yo, te buscaba con desespero. Me hizo creer que estaba furioso contigo. No puedo entender cómo puede tener la sangre tan fría…
—¿¡Qué!?, ¿eso te dijo?
—Sí, si no hubiera sido, por qué tu esposo me localizó y me contó todo, aún seguiría