72: La decisión tomada.
—¿Y bien?
preguntó su madre con los brazos cruzados sobre el pecho. Permanecía de pie junto al arco que dividía la sala del comedor, con la espalda recta y esa expresión elegante.
Llevaba un vestido color vino ajustado a la cintura y un collar de perlas que brillaba bajo la lámpara de cristal. Sus ojos iban de Leonel a mí, esperando una respuesta.
—Hay que dejarlos a solas.
dijo mi padre con voz tranquila.
Su tono era suave, pero firme. Se acercó a mí y pude ver el cansancio en sus ojo