Narrado por Victor.....
Ya van quince días.
Quince días sin malas miradas clavándose en mi espalda.
Quince días sin que una mano brusca me agarre del brazo para obligarme a ir a algún lado.
Quince días sin órdenes dichas con ese tono frío que no admite respuesta.
Las empleadas solo vienen a limpiar.
La cocinera entra temprano, prepara la comida y desaparece sin decir demasiado.
Nadie me habla más de lo necesario.
Y, extrañamente… eso me da paz.
La casa sigue siendo una prisión,