Capítulo 79. Justicia.
Las semanas se habían convertido en meses, y los trillizos, Gabriela, Sofía y Mateo, ya no eran frágiles recién nacidos. Sus risas llenaban la mansión Koch, transformándola en un hogar bullicioso y alegre.
Amelia y Noah se habían sumergido de lleno en la paternidad, encontrando una felicidad inmensa en cada pequeño hito de sus hijos.
Sin embargo, la sombra de Amaloa seguía siendo una cuenta pendiente para Noah, una promesa de justicia que no podía dejar de cumplir.
Desde el día en que Amelia y