Capítulo 36: El Estudio Iluminado por la Pasión.
El clic metálico de la cerradura resonó en el estudio, un sonido pequeño pero cargado de intenciones. Amelia observó a Noah, su corazón martilleando contra sus costillas.
Él no dijo nada, solo la miró, sus ojos oscuros, intensos, despojados de la frialdad de la mañana. La distancia entre ellos se sentía ahora como una burla.
Noah dio un paso, luego otro, acortando el espacio. Su mano se alzó, sus dedos rozando la curva del cuello de Amelia, deteniéndose justo debajo de su oreja. La suavidad de