Capítulo 35. El precio del silencio.
Noah llegó a su oficina en la cúspide del rascacielos Koch. La vista panorámica de Boston, que normalmente era una fuente de poder y control, hoy solo le recordaba la tormenta interna que lo azotaba.
La frialdad con la que había despedido a Amelia por la mañana era solo una máscara, un intento de reestablecer la distancia. Pero el eco del beso, las palabras de Jack resonando en su cabeza —"Te estás encariñando"—, eran imposibles de silenciar.
Se sentó en su silla de cuero, pero no encendió la c