Mundo ficciónIniciar sesiónTras la amenaza de Sergio, Peláez volvió al despacho y le habló a las claras. Había tomado una decisión muy importante que iba a cambiar su matrimonio, pero debía ser fiel a sus ideales y ser consecuente con el error que había cometido. —¿Puedo hablar contigo, Sergio? —preguntó Peláez.
—Por supuesto, pasa — respondió él con una gran sonrisa, pues pensaba que se había salido con la suya.
—No sonrías tanto, que no te voy a vender mis acciones. Le he dicho a mi mujer, lo de la pe







