La fragilidad del cristal
El comedor principal de la mansión Blackwood era un despliegue de opulencia que resultaba insultante. Bajo la luz de la enorme lámpara de cristal, Victoria Blackwood, Flor y la madre de esta disfrutaban de una cena exquisita, servida con la precisión de un ritual. El tintineo de los cubiertos de plata contra la porcelana era el único sonido, hasta que los pasos pesados de Alexander resonaron en el vestíbulo.
Alexander apareció en el umbral. Se veía agotado; su corbata