El refugio de los archivos
Taylor salió del despacho de Alexander con el pulso acelerado y la mandíbula tan tensa que sentía un dolor sordo en los oídos. La revelación de que el divorcio nunca se concretó lo había dejado tambaleándose, pero no estaba dispuesto a mostrar su debilidad. Se detuvo un segundo frente a la puerta cerrada, ajustándose la corbata como si fuera una armadura.
—Elena no volverá contigo porque no te ama, Alexander. —Acéptalo de una vez —sentenció Taylor, su voz cargada de