La Caída del Trono
En la penumbra de la habitación, el aire parecía haberse agotado. Victoria Blackwood permanecía de pie, impecable, con una calma que resultaba más aterradora que cualquier grito. Elena la miraba con los ojos desorbitados, procesando la propuesta que acababa de escuchar.
—Piénsalo bien, Elena —insistió Victoria, dando un paso lento hacia ella, sus tacones resonando como un veredicto sobre el suelo de madera—. Te estoy dando la oportunidad que cualquier mujer en tu miserable po