Las piezas del tablero
La atmósfera en el pasillo de la clínica era gélida, cargada de una electricidad estática que presagiaba una tormenta inminente. Alexander salió de la habitación de Elena con el rostro crispado, una máscara de hierro que ocultaba el torbellino de emociones que las palabras de su esposa habían desatado en su pecho. A su lado, Flor caminaba con esa elegancia felina que la caracterizaba, sus tacones marcando un ritmo triunfal sobre el suelo de granito.
Al llegar a una zona