El colapso de la máscara
El silencio en el apartamento de Elena era denso, interrumpido únicamente por el zumbido lejano de la ciudad tras los cristales. Elena se había despojado de la chaqueta de Andrea, pero aún conservaba los lentes y el peinado, como si la máscara se hubiera adherido a su piel. Caminaba de un lado a otro, frotándose los brazos, sintiendo todavía el calor de la mano de Alexander quemándole la piel.
Taylor la observaba desde el umbral de la cocina, con una expresión sombría.