Capítulo 118

El teatro de la familia perfecta

Elena se dejó caer en su silla ergonómica, sintiendo que sus piernas todavía eran de gelatina. El aire acondicionado de la oficina, que usualmente le resultaba agradable, ahora le parecía un viento glacial que intentaba secar el sudor de su frente. Abrió su computadora con dedos temblorosos, fingiendo una diligencia que no sentía. Su mente seguía en aquel rincón oscuro de los archivos, sintiendo el calor del pecho de Alexander contra el suyo.

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Dulce SantiagoAy no. Entonces Max si es hijo de Elena y Emilio no es su verdadero hijo...
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