El Filo de la Mentira
El silencio del archivo, que segundos antes estaba cargado de una sensualidad desafiante, se rompió con el eco rítmico de unos pasos acercándose por el pasillo exterior. El sonido metálico de la cerradura girando actuó como una descarga eléctrica.
Alexander, que acababa de deslizar su camisa blanca por los hombros dejando al descubierto su torso esculpido, reaccionó con la velocidad de un depredador emboscado. No hubo tiempo para preguntas. Con un movimiento fluido, recogi