La estrategia del silencio
La puerta de la oficina de Taylor se cerró con un chasquido metálico, un sonido que, en ese momento, le pareció a Elena la única nota de paz en un día lleno de estruendos. El despacho era amplio, bañado por la luz cenital de la tarde, un contraste radical con la opresión que se respiraba en las oficinas de los Blackwood. Taylor caminó hasta su escritorio y se sentó, manteniendo la calma que siempre lo caracterizaba, pero sus ojos, fijos en los de Elena, delataban una