Sombras en el asfalto
El asfalto del estacionamiento del colegio estaba caliente, impregnado del olor a caucho quemado y el eco de los motores que se alejaban. Flor permaneció en el suelo durante unos segundos eternos, sintiendo cómo el polvo se pegaba a su ropa de diseñador y cómo la humillación, fría y punzante, le recorría la espalda. Vio, con la visión borrosa por la rabia, cómo el auto de Elena se alejaba con una elegancia que ella consideraba un insulto personal.
—Maldita perra... —Mascul