La guerra en el umbral
La mañana no trajo consigo el alivio que Elena esperaba. Apenas el primer rayo de sol se filtró por las persianas, ella ya estaba en pie, con una determinación que no había sentido en años. El plan de mudarse era su faro de esperanza, pero para alcanzarlo, primero debía sobrevivir a la convivencia en la mansión Blackwood.
Al entrar en la habitación de los niños, el ambiente cambió. Elena se detuvo en seco. Allí, invadiendo el espacio que ella consideraba su santuario, es