La trampa de la apariencia
El pasillo de la mansión Blackwood se sentía más angosto que nunca. Elena soltó a Flor con un movimiento brusco, como si la piel de la otra mujer le quemara las manos. Se giró hacia Alexander, quien se acercaba con paso firme, los ojos recorriendo la escena con una mezcla de horror y autoridad.
Flor no perdió ni un segundo. Se dejó caer al suelo, con los hombros sacudidos por un llanto artificial que resonaba en las paredes de piedra. Llevó sus manos al rostro, prote