El abismo en el lecho matrimonial
El dormitorio principal de la mansión Blackwood era, en apariencia, un santuario de lujo. Sedas italianas, muebles de época y una iluminación tenue que debería invitar al descanso. Pero esa noche, el aire dentro de la habitación era denso, cargado con el peso de la electricidad estática y el rencor. Arturo Blackwood empujó la puerta y se detuvo en seco al ver la escena: su esposa, Victoria, caminaba de un lado a otro frente al gran ventanal, con la mandíbula a