Hilos de conspiración
El eco de sus propios pasos apurados en el pasillo del hospital le pareció a Flor el sonido de una cuenta regresiva. Su corazón, desbocado por la adrenalina y el susto que le había dado la enfermera, golpeaba con fuerza contra sus costillas. Al cruzar las puertas batientes de la Unidad de Cuidados Intensivos, vio a Victoria, que seguía sumida en un trance de rezos y lágrimas mudas.
Flor se detuvo un segundo, forzó una respiración profunda para estabilizar la voz y se acerc