Julian está más que decidido. Va a ir a la suite de Giorgia y va a hablar con ella para exponerle sus deseos: quiere pasar otra noche con ella, o quizá dos, o tres, o las que sean. Probablemente, muchas más, hasta que regresen a Nueva York o hasta que se aburra de comer el mismo menú. Pero, eso sí, sin etiquetas, sin compromisos y sin nada más que no sea sexo casual, rudo, salvaje y ardiente. Follar hasta quedar extenuados e inconscientes, para saciar ese deseo sexual que seguramente ella tambi